Amanda, embajadora de la 1º Edición de Cuna de Viajeros nos inspira con su ruta «mil curvas por el Priorat»

Amanda Hurtado, (@amywildrider) comparte con nosotros su ruta probando la BMW 1250RT durante todo el fin de semana por el Priorat y conociendo un hotel motorfriendly con encanto de Ruralka On Road como parte del 2º premio de la pasada edición.  

¡Toma nota de sus recomendaciones e inspírate en esta ruta en moto con mil curvas por el Priorat!   

La montura que había escogido cortesía de BMW Barcelona Premium estaba esperándome, imponente, elegante y con una potente presencia; una BMW 1250RT acabado elegance. Mis miedos e inseguridades venían sobre si supiese conducir tal moto, aparentemente grande, “cabezona” y pesada. Me senté en ella y llegaba perfectamente bien al suelo y enseguida noté la característica sensación de aplomo y centro de gravedad bajo tan típico e inigualable del motor bóxer.   

Se esfumaron todos mis prejuicios al subir en ella y bajar la rampa vertiginosa del concesionario cómo primera toma de contacto. ¡Qué suavidad y sensibilidad en la dirección delantera! ¡Qué sensación de manejabilidad total!  

Pongo rumbo dirección Priorat, concretamente a Montbrió del Camp, en el Hotel Sant Jordi recomendación de Ruralka. Para moverme por la ciudad no me lo pone nada difícil, siendo ágil en su conducción y sintiéndome muy segura. Se va poniendo el sol y las temperaturas empiezan a bajar. Hago uso del panel de menú en la sofisticada pantalla de ordenador de a bordo, y subo la temperatura en mis puños calefactables y asiento. También al pasar por autovía, subo la pantalla y me siento la reina de la carretera y se empieza a dibujar una sonrisa de placer en mi rostro. Con mi Freya, (una F700GS, que la quiero mucho) ya me hubiera congelado bastante.   

Llegamos al hotel por la tarde, para poder acomodarnos en sus acogedoras y amplias habitaciones, aparcar nuestras motos en su parking privado seguro y cerrado con llave, y pasear por sus estancias y su precioso jardín con piscina.  

Es un hotel con encanto, restaurado y muy cuidado al estilo casa de pueblo rústica, y con una atención amable e impecable. Lo que lo hace inmejorable es que tenga parking privado para la moto (un “must” que siempre buscamos los moteros cuando viajamos) y su cercanía a la zona del Priorat con divertidas carreteras de interior, así como también del mar.  

Desde el Hotel Sant Jordi, en Montbrió del Camp, tenemos la suerte de poder disfrutar de esta magnífica ruta por el Priorat en casi todas las estaciones del año. Desde primavera cuando los días son largos y todo está florecido, en verano pudiendo disfrutar del mar tan cerca y en otoño con sus colores rojizos en las vides. Incluso en invierno podemos disfrutar de esta zona, ya que no es muy húmeda y sus carreteras no se encuentran tan heladas como más al norte.  

Es una ruta de todo el día, dónde pasamos por la zona del Priorat, Serra del Montsant y Muntanyes de Prades.  Es una ruta brutal para disfrutar con nuestras monturas. No sólo serpenteamos sus curvas contra curvas seguidas, sino que el paisaje variante entre viñedos, sierras, barrancos, bosques y tramos con mar al fondo; la hace una ruta muy variada y pintoresca.  

Para dar por iniciada la ruta, enseguida llego al Coll de Porrera ascendiendo por carreteras boscosas y a medida que nos acercamos al pueblo nos encontramos entre bancales de vides. Mi sonrisa y mi asombro están fijados bajo el casco. Durante esta ruta y la conducción de esta pedazo de montura sólo repito lo mismo: ¡qué placer de moto!  

Siguiendo toda la ruta entre curvas ratoneras y divertidas, y en algunos tramos con vistas al mar como telón de fondo, me doy cuenta de lo ágil que es la conducción con la RT. Hace totalmente referencia al dicho de: las apariencias engañan. Porque todo lo voluptuosa o grande que pueda aparentar, estos preconceptos se esfuman al conducirla.  

Quería poner un poco a prueba la moto con carreteritas estrechas y caminos asfaltados, esos que tanto nos gustan hacer a los propietarios de las GS. Y la verdad que hice pasar la ruta por ColldeJou hasta Pratdip, por la Serra de Llaveria.  

De manera slowdriving total, voy como una reina sentada en ella. Disfrutando de los bosques y el entorno y notando cómo la moto va más que rodada por esta pista asfaltada.  

Sigo maravillada y sonriendo bajo el casco, disfrutando de la ruta y del caballo de hierro que me lleva. Llego a Tivissa por un tramo de carretera más rápida y desde allí nos adentramos en carreteras más estrechas y divertidas con miles de curvas y con bancales de viñedos acompañándonos. Priorat en estado puro.  

La sensación de aplomo de esta moto es increíble, supongo que debido a su geometría. La comparo con la R1250 GS, y me da la sensación de como si el comportamiento del bóxer fuera más exprimido en la RT. Siendo el mismo motor que la 1250GS, noto que el cambio va más fino, las marchas entran mucho mejor; así como el centro de gravedad más bajo y un paso de curva que poco tiene que envidiar a la reina de las trails; dando mucha seguridad en la trazada y agarre en carretera, cosa que me hace disfrutar mucho en las curvas.  

Sigo ruta por carreteras muy pintorescas, para acercarme en la zona de la Serra del Montsant. Me atrevo a subir con la RT al mirador de las 7 províncies y no me puede gustar más, al norte diviso los Pirineos al ser un día de anticiclón total!  

Acto seguido, con el sol un poco más alto indicándome que es hora de parar a comer, me adentro en la Serra del Montsant rumbo Escaladei. Me da tiempo de hacer una visita relámpago en la Cartoixa d’Escaladei, un antiguo monasterio Cartujo y paseo por sus preciosos claustros y jardines, con la característica Serra del Montsant de telón de fondo.   

En el mismo pueblo de Escaladei, me siento en la terraza del Rebost de la Cartoixa y el dueño del restaurante, un señor súper eficiente y amable, me atiende y sirve en un plis-plas. Qué lujo comer algo ligero y rápido cuando estás en ruta y con una calidad inmejorable!  

Cojo con ganas otra vez a la gran máquina, hecha para esto. Rutear sin parar, viajar, parar, comer, y seguir ruta sin gota de cansancio, sino con ganas de más. Sigo pensando: qué placer de moto! Con la sonrisilla de felicidad fija en mi cara… Empiezo a entender a los propietarios de las RT.  

Sigo curveando por el Priorat sin abandonar la característica formación rocosa de la Serra del Montsant, disfrutando de esas carreteras ratoneras pero algo rápidas con esta maravillosa montura. Sus modos de conducción ayudan mucho a cada tipo de conducción y adversidades de la carretera. En el modo dynamic en carretera de curvas es una moto que te hace disfrutar mucho, frena muy bien y puedes apurar muy bien la frenada y trazar muy bien las curvas.   

Tomo un desvío para coger la carreterita que sube hasta el pueblo de piedra y panorámico de Siurana. Otra vez en modo slow driving, con sus algunos tornantis y serpenteando por sus barrancos de rocas más rojizas. Los escaladores, sin vértigo alguno, amenizan la subida. Arriba en el pueblo hago una pequeña parada para ver sus calles de piedra y la vista panorámica del embalse.  

Vuelvo a bajar por el mismo sitio y ahora dirección Ulldemolins, una zona más boscosa y con carreteritas algo más rápidas con unos cientos más de curvas. Subimos de altitud y nos vamos adentrando en la zona de Muntanyes de Prades, con la vegetación cada vez más frondosa y bastante cambiante en algunos tramos.  

Sigo disfrutando de las curvas en las famosas carreteritas que empiezan por la letra “T”, llegando al pueblo de piedra rojiza de Prades, acto seguido para descender por más curvas hasta el pueblo industrial de “La Riba”.  

Para finalizar la ruta, cómo guinda, subo hasta L’Albiol y tomo el “mini stelvio” en la T-704, descendiendo hasta Vilaplana con un paisaje increíble con el mar de fondo y en plena “golden hour”. Un enclave y momento espectacular que da por finalizada ésta pedazo de ruta a lomos de la Reina del Touring.  

Vuelvo hacia el hotel Sant Jordi, donde nos sentimos como en casa ya, aquí los motoviajeros somos bienvenidos y se nota en cada detalle. Descasamos en sus cómodas habitaciones y aún sigo sorprendida de lo bien que va la Reina. Tengo clarísimo que, si me paso al sector Touring, la RT sería mi montura. Dan ganas de subirte y no bajar de ella hasta haber llegado a destino.   

Es una moto muy cómoda y que no cansa nada su conducción. Hecha para no ponerle ni una sola excusa de si llueve o hace frío. Hecha para rutear, para viajar, cargar sus maletas y no mirar atrás, y de la manera más confortable y segura posible. Por eso es la reina en su sector.  

Lo he repetido en toda esta crónica: qué PLACER de moto y qué PLACER su conducción. Con mucho porte, elegancia, dócil y potente si le pides, aplomo y agarre, y sensibilidad en su dirección. Carácter y templanza. Única en su sector y única como su corazón bóxer.  

Una GRAN experiencia como esta, sólo puede ser vivida sobre una GRAN moto como esta…  

Os recomiendo participar en la próxima edición de Cuna de Viajeros, ¡es una gran oportunidad para vivir experiencias inolvidables con mi ruta de las mil curvas por el Priorat! 

Rutómetro

Itinerario

El Rebost De La Cartoixa – Siurana – Vilanova de Prades – Prades – La Riba – Montreal- Sant Jordi Hotel – Porrera – Colldejou – Tivissa – Ermita de Sant Pau -Cartoixa d’Escaladei – El Rebost De La Cartoixa

  • Ruta total: 295 km
  • Tiempo estimado: 6 horas
  • Época recomendada: todo el año

Puntos de interés

  • Coll de Porrera
  • Tivissa
  • Ermita de Sant Pau
  • Cartoixa d’Escaladei
  •  Siurana
  •  Prades

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