Pedro, embajador de la 1º Edición de Cuna de Viajeros nos inspira con su ruta por Extremadura y la Sierra de Portugal

Quesos y embutidos sobre dos ruedas   

Como ganador de la primera edición de cuna de viajeros, tengo el privilegio de poder disfrutar de un fin de semana en distintos hoteles con encanto de la selección de hoteles Ruralka. En este caso y tras darle algunas vueltas, decido cerrar un viaje por la zona interior de Portugal y por la Sierra de Gata, en Cáceres. 

Arranco ruta desde Madrid. Esta vez, dejo aparcada mi actual GS 1200 para disfrutar de una BMW GS 1250 cedida por parte de BMW Motorrad. No le viene mal descansar un poco a mi moto, después de tanto viaje esta última temporada. En lo que a mi respecta, tengo más aguante, si cabe, y ganas de kilómetros. 

Recojo la moto el Viernes por la tarde. La idea es poner a prueba todos los gadgets que incorpora este nuevo modelo, así que dejo a un lado la autopista y me dirijo hacia Ávila por carretera. 

Las primeras sensaciones de la moto son excelentes. En mi opinión, no existe comparación con mi actual moto (modelo de aire y doble árbol de levas). Es otra moto completamente distinta. Nueva, moderna, electrónica, sofisticada. No por ello mi moto deja de ser extraordinaria. Cada una tiene su encanto.  

Este primer tramo, que termina en Castelo Rodrigo (Portugal) lo hago relativamente rápido, ya que quiero llegar a buena hora para poder disfrutar del pueblo y de la gente de la zona, no sin evitar perderme un poco por el Alto da Sapinha donde me esperan unas curvas perfectas para amortizar esta gran moto. 

 Llego a Castelo Rodrigo de noche, donde ya me está esperando el personal de Casa da Cisterna, para recibirme y mostrarme su pequeño hotel y habitaciones. Se trata de un alojamiento con muchísimo encanto, rehabilitado partiendo de unas casitas históricas ya existentes, lo que le confiere un aroma especial. Cada habitación es distinta y hecha con mucho cariño, lo mismo con los espacios comunes. Se percibe esa intención de aportar una experiencia única y singular a todo viajero que cruza sus puertas. 

Castelo Rodrigo es un pequeño pueblo cuya historia se remonta al siglo X. Apenas ha sufrido cambios, ya que el crecimiento de la ciudad se ha desarrollado a unos kms más abajo. Por tanto, pasear por sus 5 calles es toda una experiencia. Allí se pueden visitar las ruinas del castillo, con su destacada monumentalidad arquitectónica y las vistas panorámicas de todo el paisaje. Un lugar que no se puede dejar pasar. 

Tras haber disfrutado de un riquísimo catálogo gastronómico, donde debo destacar la cerveza negra artesana Esplanada 1.3, de elaboración propia en el único bar del pueblo (Cantinho Café), arranco por la mañana para dirigirme al sur y atravesar la conocida Serra da Estrela, la montaña más alta de Portugal. 

Una vez llegado al pueblo de Manteigas, comenzamos la subida a la montaña. Allí, según me aproximo a cotas altas, aprovecho para hacer una parada y comer algo. Como siempre, la arbitrariedad de mis paradas me acaba trayendo algunas sorpresas. El sitio donde decido descansar es un chiringuito a pie de montaña llamado Ti Branquinho, donde sirven un típico bocadillo de queijo de la zona con jamón, acompañado de cerveza Sagres. Suculento. 

Desde allí, continúo rodeando toda la Sierra, avanzando a través de unos parajes espectaculares, dignos de película. 

El día ya se está terminando. Pero, en lugar de ir en línea recta hacia Villamiel (Cáceres), donde me espera el siguiente alojamiento, tomo una serie de carreteras alternativas por el sur de Fundao. Carreteras vacías pero bien asfaltadas. Un lujo rutear sobre la puesta de sol con infinidad de curvas y pueblos singulares. 

Me alcanza la noche llegando al hotel de hoy. Se trata de Finca el Cabezo, una antigua casona cacereña que, su propietario Miguel, rehabilitó con sus propias manos hace 27 años, nada más y nada menos. Aunque acabo de llegar y tengo que buscar apresuradamente un sitio para cenar, me quedo un rato charlando con él para que me cuente con todo detalle sobre su casa, porque además de hotel es su casa, y su granja. Miguel es una persona encantadora, amable y cercana, que me habló de las peripecias y anécdotas que vivió los años de puesta en marcha de este encantador hotel. Una hora después, cojo la moto de nuevo y me acerco al restaurante Boada, en Villamiel, donde probé unas croquetas de gallina (típicas del lugar) buenísimas, casi a la altura de la carrillera de ternera. 

Al volver del restaurante me pilla una noche muy cerrada pero con luna llena. Apenas hay luz, ya que es todo zona rural, pero el momento es mágico. 22 grados de temperatura, la luna iluminando con fuerza el asfalto y la GS rugiendo ante el silencio. Momentos para recordar toda la vida. 

Al día siguiente arranco después de un desayuno larguísimo. La noche de hoy también la paso en Finca el Cabezo. Hoy me limito a serpentear por las carreteras de la Sierra de Gata, disfrutando como un niño de la 1250, visitando el Castillo de Trevejo, Robledillo de gata, Santibañez. Toda esta zona es un lujo para visitarla en moto. Remato el día en La Alberca, donde degusto una tabla de embutidos ibéricos de la zona en la plaza mayor. No se puede pedir más. 

El último día aprovecho el desayuno abundante que preparan en este sitio, todo a base de productos naturales y algunos provenientes de la propia granja, como es el caso del aceite o la miel. Es un absoluto manjar. La persona que me atiende, María, es familia de Miguel y también nos tomamos un tiempo para conocernos y escuchar más cosas acerca de este hotel tan especial. Como siempre, los lugares los hace la gente. 

Hoy ya toca volver. Me despido de todos y arranco en dirección a Plasencia, desviándome para pasar por el pantano de Gabriel y Galán y disfrutar de unas vistas paisajísticas del entorno de Granadilla. Desde ahí, hacia la Sierra de Gredos y por último, Madrid. 

Estos son los viajes que te crean más afición, si cabe. Esos que te llenan por los lugares, por los paisajes, por la gente. Uno se acaba volviendo adicto.  

Cáceres es un nuevo “pin” en el mapa, inolvidable por sus parajes y sus paisanos. Volveré pronto, quién sabe con qué moto… 

Rutómetro

Itinerario

Madrid – Castelo Rodrigo – PinhelManteigasSabugueiroMaxial da LadeiraFundao – Valverde del Fresno – VillamielSantibañez el Alto – Robledillo de Gata – La Alberca – Granadilla – Plasencia – Madrid 

  • Ruta total: 1100 km
  • Tiempo estimado: 12 horas
  • Época recomendada: todo el año

Puntos de interés

  • Alto da Sapinha (tramo motero) 
  • Castelo Rodrigo 
  • Serra da Estrela 
  • Castillo de Trevejo 
  • Santibañez el Alto 
  • Robledillo de Gata 
  • La Alberca 
  • Granadilla 

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