Paraísos por la costa vasca

Iniciamos nuestra escapada Ruralka on Road a lomos de dos flamantes BMW, una R 1250 GS Adventure HP y una R 1200 GS, con las que descubriremos la Costa Vasca conectando dos preciosos alojamientos motorfriendly a través de un itinerario que combina historia, naturaleza, patrimonio y gastronomía. De oeste a este en una vibrante y sorprendente ruta bañada por un inesperado y condescendiente sol primaveral.

Lurdeia es un destino en sí mismo. Esta casa rural recomendada por Ruralka cuenta con infinidad de reconocimientos, como el obtenido en 2019, cuando fue galardonado como nº 1 del mundo, nº 1 de Europa y nº 1 de España por el buscador de viajes TripAdvisor, en la categoría de mejor hotel calidad-precio.

Además, cuenta con el sello Ecolíderes platino, la máxima distinción de un hotel «eco»; tanto es así, que una parte de la actividad de Lurdeia está orientada a la agricultura ecológica.

La finca sobre la que se alza el inmueble es también un punto donde arte, cultura, naturaleza y tradición confluyen armónicamente. Una escultura realizada por Nestor Basterretxea fusiona la visión cósmica del sol, la luna, la tierra, la lluvia, el aire y el ser humano. Más abajo, un bucólico lago refleja los cielos de este emplazamiento perdido en un bosque de Bermeo, al que los corzos visitan casi tan a menudo como los huéspedes.

Al fondo, la mar mantiene su pálpito; una sensación de quietud se adueña del viajero mientras descansa en uno de los bancos que rodean el jardín de Lurdeia. De fondo suena Lurkoi, la música de Kepa Junkera, amigo de esta casa. Una luna llena observa desde el horizonte nuestra llegada.

Foto: Escultura de Nestor Basterretxea

A la mañana siguiente nos subimos a nuestras BMW en busca del primer gran objetivo del viaje, San Juan de Gaztelugatxe. Estamos en la Reserva de la Biosfera de Urdabai. Gaztelugatxe es uno de los lugares más impresionantes de todo el tercio norte peninsular, y se ha convertido en santuario de peregrinación para los seguidores de Juego de Tronos, por ser uno de los mágicos escenarios -Rocadragón- de la celebérrima serie.

Foto: San Juan de Gaztelugatxe

Trazamos rumbo a Bermeo, y de allí a Mundaka. Descendemos siguiendo la línea continental hasta Gernika, cuya historia está unida, inexorablemente, al bombardeo que sufrió durante la Guerra Civil y al inmortal cuadro de Picasso.

Volvamos a la mar. El Peñón de Ogoño escolta los dominios de Laga, una coqueta playa convertida en imán para los aficionados al parapente, vela, surf y piragüismo.  Y de Elantxobe hasta Ea, el pueblo con el nombre más corto de toda España. A medio camino entre San Sebastián y Bilbao aparece Lekeitio, otra localidad con arraigada tradición pesquera.

Foto: Lekeitio

La danza de curvas nos acerca hasta Ondarroa, cuyo casco viejo, marinero y medieval, se yergue prominente sobre el río Artibai. Los puentes de siglos pasados conviven aquí con nuevas construcciones firmadas por el arquitecto Santiago Calatrava.

Mutriku nos da la bienvenida en este cambio de provincias mostrándose como uno de los pueblos más pintorescos y espectaculares de Euskadi.

El extremo occidental de la costa guipuzcoana está marcado por su incalculable valor geológico. Las formaciones más caprichosas han emergido después de millones de años de fuerzas erosivas, creando paisajes irreales. El más famoso de todos ellos es el flysch de Zumaia.

Foto: Costa Vasca

Mucho ojo porque estamos a punto de llegar a Getaria, patria de Juan Sebastián Elcano, marino, expedicionario y sucesor de Fernando de Magallanes. Completó la primera vuelta al mundo entre 1519 y 1522. También es la cuna del txacolí y el lugar donde se come «la mejor chuleta del mundo mundial», en palabras de nuestro amigo Antton Zabala.

Decir Zarautz y pensar en Karlos Arguiñano es una misma cosa. Si la suerte no acompaña y no es posible saludar al genial cocinero beasaindarra, siempre podréis haceros un selfie con la escultura de bronce que se encuentra a un costado de su restaurante.

Foto: Zarautz

Desde las inmediaciones del Gran Camping arranca una pequeña pista asfaltada que nos llevará hasta Orio y, después de un pequeño enlace con la N-634, en volandas sobre los escarpes de la costa a través de la carretera que conecta con Igueldo.

Al otro lado nos espera la bahía que junto con la isla de Santa Clara y el monte Urgull parecen proteger a la ciudad de San Sebastián. Para quienes viajen en épocas de calor, las playas urbanas de La Concha, Zurriola y Ondarreta ofrecen un atractivo irresistible, tan solo superado por la tentación de su interminable oferta gastronómica. Terminada la ruta en moto, ¡comienza la ruta de los pintxos!

Toca cambiar el equipamiento de protección motorista por ropa cómoda. Y para ello, nada mejor que alojarnos en el Heredad de Unanue. Se trata de un alojamiento integrado en la red de hoteles con encanto de Ruralka. El listado de bondades y capacidades destacadas que podríamos enumerar de nuestra estancia en esta casa es tan prolijo que resulta difícil saber por dónde comenzar. Pero hagamos el intento.

Foto: Hotel Heredad de Unanue, País Vasco

El enclave del Unanue resulta ideal: está situado en el cinturón verde de Donostia, alejado de la vorágine de la ciudad, pero tan cerca de ella que acercarnos a disfrutar de San Sebastián apenas nos lleva unos minutos de desplazamiento. Por otro lado, o sería mejor decir, inherente al propio inmueble, está su historia. Se trata de un edificio único, con más de 500 años de existencia, que sufrió un devastador incendio en 2003 y necesitó de un profundo y decidido trabajo de restauración para convertirse en lo que hoy es: un elegante hotel que ha sabido conservar el latido familiar del pasado, sin renunciar a un afinado gusto por el diseño y la contemporaneidad, en un delicado ejercicio de equilibrio, todo ello armonizado con exquisito acierto por el equipo que ha participado en la recuperación del Unanue.

Este hotel Ruralka lleva abierto desde 2018. En 2019 sobrevino la pandemia. La historia de este inmueble parece estar ligada inevitablemente a la superación. ¿Acaso no es una metáfora de la vida misma? Los muros de este asombroso caserío alcanzan el metro de grosor.

Todo en este alojamiento resulta plácido: la llegada, la estancia en las confortables zonas comunes, el esparcimiento en la pequeña terraza anexa, nuestra cena, el jardín en el que trabaja Patxi (un abnegado robot cortacésped la mar de simpático), un paseo por el entorno, la amable conversación con Arantxa y Amaia –ambas al frente de la gerencia-, la calidez del mobiliario, el empleo de la luz, el descanso en una de sus once habitaciones.

Foto: Interior del Hotel Heredad de Unanue

Todo está cuidado al detalle, con infinito mimo. No es tan solo un hotel, es la historia de un proyecto de conservación patrimonial, una extensión de vida familiar, un bello reto y una propuesta hospitalaria y cautivadora que, a mayor abundamiento, cuida de manera especial a los motoviajeros. Desde el primer minuto se nota que el motorista es bien recibido.

Foto: Exteriores del Hotel Heredad de Unanue

Casualidades del destino, acometimos la ruta entre Bilbao y San Sebastián coincidiendo en fechas con la final de la Copa del Rey que disputaron Real Sociedad y Athletic, un trofeo que terminaría llevándose el equipo txuri-urdin. ¡Aupa mutilak!

Rutómetro

Itinerario

Casa Rural Lurdeia – Bakio – San Juan de Gaztelugatxe – Bermeo – Mundaka – Gernika – Elantxobe – Ea – Leketio – Ondarroa – Mutriku – Deba – Zumaia – Getaria – Zarautz – Orio – San Sebastián

  • Ruta total: 169 km
  • Tiempo estimado: 5 horas
  • Época recomendada: Primavera, Verano y Otoño

Puntos de interés

  • San Juan de Gaztelugatxe
  • Puerto de Bermeo
  • Playa de Laga
  • Iglesia de la Asunción de Santa María, Lekeitio
  • Flysch de Zumaia
  • Estatua de Juan Sebastián Elcano, Getaria
  • Restaurante de Karlos Arguiñano, Zarautz

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